martes 15 de diciembre de 2009

Adiós a una buena idea

Hoy he tenido una mala noticia. He visitado un portal que antaño disfrutaba bastante, el de Soitu, pero ha cerrado sus puertas. Sinceramente, me he quedado algo volada. En parte porque me parece que era una buena idea: una web de actualidad hecha por todos, que permite todos los puntos de vista, que democratiza la información. Para los que no la siguierais, el sistema era el siguiente: tú te abrías una especie de blog dentro de la web donde podías ir escribiendo sobre los temas que quisieras y aquellos posts que pudieran resultar interesantes para los lectores de la página, pasaban a formar parte de la página en sí, bien en una sección, bien en portada. Veías temas que jamás se tratan en la prensa generalista y el punto de vista de la calle, de cualquiera y de todos. Era una especie de medio de comunicación interactivo.

Ha durado en la red, según he podido leer, 22 meses. Realmente pensaba que llevaba más tiempo. Lo hacían bien, se hacía entre todos. El problema ha sido el de siempre: falta de anunciantes. Si bien hubo empresas grandes que creyeron en el proyecto desde el principio, la crisis se ha apoderado de esta redacción también. No ha sido la primera ni será la última, por desgracia. Pero esta me ha dolido. Puede que no fuera la mejor del mundo, la mejor escrita, la de la información más veraz, pero permitía a personas de la calle acceder al mundo de la comunicación más allá de un blog, una carta al director o una web de múltiples firmas. No sé, el concepto, a mi entender, era otro. Muchas veces no compartía opinión con quienes allí escribían, pero, sinceramente, sí compartí ilusión y sí escribí. De hecho entré para escribir un artículo sobre la situación de la red de Renfe en Cataluña, pero ha resultado demasiado tarde. También querría haber escrito otra sobre las bicis...

martes 1 de septiembre de 2009

Miedo a la información

La persona a la que dedico este post es muy cercana, diríase que se diría que comparte sangre conmigo. En un sentido muy estricto y literal. Pero mucho. No pongo nombres para no levantar ampollas... más de las que ya he levantado.

Cuando se creó Internet, la Red de Redes, se pensó para conseguir que la información llegara a todos los rincones de la tierra, para que la comunicación no tuviera barreras.

Esa idea se ha pervertido hasta el punto de que la gente siente miedo a que datos de su vida trasciendan, a que su propia imagen pueda ser manipulada, miedo a Internet.

Frente a la universalidad de la red se levanta ahora el sentimiento de derecho a la privacidad con el puño alzado.

Dios creo al hombre y era bueno. Él comenzó el mal.

lunes 27 de abril de 2009

Una moneda tras otra

Había oído hablar de personas adictas al juego. En realidad nunca creí conocer a ninguna. No es así. Conozco a muchas, ¿qué te apuestas?

Este fin de semana fui testigo de cómo una persona echaba un euro tras otro hasta bien pasados los 300 en una tragaperras. Lo peor no fue eso, fue ver cómo su cara iba cambiando a medida que el tiempo pasaba, su dinero menguaba y la máquina, esa "perra traicionera" nada le devolvía.

La situación empeoró cuando otra persona jugó un euro en la máquina de al lado y le tocaron 46. El hombre de la primera máquina, un marroquí de más de cuarenta, estaba rabioso.

Después de mostrar su ira con improperios hacia el resto de las personas presentes y lanzar el bocadillo con rabia al suelo, intentó encontrar un inocente que le prestara dinero. Complicado objetivo en tiempo de crisis y más cuando todos saben la finalidad del préstamo: cuartos que vuelan para no volver nunca más.

Hace poco, en una conversación sobre este tema, un agente de la policía me comentó que las máquinas son un deporte practicado mayoritariamente por mujeres -cosa que me extrañó, pocas mujeres he visto pegadas a una máquina y no así hombres- de edad media, que llegan a engañar a sus maridos reiteradamente y gastan el dinero de supuestas compras del super en este vicio y después denuncian a la policía el robo de unas supuestas bolsas de la compra que un desalmado les sustrajo violentamente.

Lo que sí he notado es que en tiempos de crisis aumenta la adicción. Es un reflejo de la condición humana: en estos duros momentos económicos nos aferramos a todo aquello que pueda simbolizar esperanza.

martes 24 de febrero de 2009

Impagos

Esta semana he podido comprobar una vez más el MORRO que tienen algunas compañías. Para contactar con ellas has de llamar una docena de veces. Y esperar. Y esperar más. Para conseguir que te hagan caso y cumplan su parte de los contratos firmados, lo mismo. Eso sí, son ultrarrápidas cuando llamas al banco y les dices que devuelvan un recibo porque hace meses (desde agosto) que intentas darte de baja de sus servicios. Ahí tardan un día en mandarte un e-mail, dos en enviar una carta, tres en llamarte. Para poder darte de baja has de pagar el último recibo, domiciliado incorrectamente (ya les has comunicado vía telefónica, e-mail y carta que quieres darte de baja). Ahora te dicen que has de llamar por teléfono en horario de oficina tras pagar ese recibo para que te comenten el método por el cual podrás darte de baja definitivamente. Pues sabes una cosa? Burofax, Oficina del consumidor y Agencia de protección de datos. Esas palabras sí que les suenan más que "darse de baja". 29 euros al mes desde agosto... 29x7= 206 eurazos que me han sableado y me van a devolver.

Moraleja: si eres buen pagador, pasan de ti. Si quieres contactar con ellos, no pagues, en seguida recibirás una llamada...

martes 2 de diciembre de 2008

Fallos en el sistema

Me pregunto qué pasa cuando ves una aberración y quieres denunciarla pero has de poner tu propia integridad en juego para evitarla. Cuando la ves en un lugar público, en el que trabajas, y llamar a la policía podría suponerte mañana, pasado, o la semana que viene, una puñalada al terminar tu jornada. Hacer las cosas bien a veces tiene un precio demasiado elevado que a lo mejor no estamos dispuestos a pagar. Si las cosas malas suceden y no han sido ejecutadas por nosotros mismos, puede que no sean culpa nuestra. Poder evitarlas podría ser posible, pero ¿quién te evita a ti la puñalada?

Debería existir una manera de poder denunciar las cosas de forma anónima. Los testigos deberían ser protegidos realmente.

Al final sólo sobrevive el más fuerte.

domingo 9 de noviembre de 2008

Hasta la saciedad...

La verdad es que estoy un poco cansada de que todo sea negro estos días. Una tonalidad muy concreta, negro Obama. Existen más países, más poblados. Hay otras noticias, otras personas, otras realidades. ¿Ha pasado algo más estos días? ¿Alguien lo sabe? En Barcelona, unas cuantas.

sábado 16 de agosto de 2008

Distintos pero básicamente iguales

Hablábamos de lo diferentes que son las personas. Algunas, de lo más expresivo, nada parcas en palabras. De otras, un gesto de su cara permite saber con bastante precisión lo que están pensando. Las más parcas en palabras, muchas veces las más sinceras e interesantes, suelen corresponderse con aquellas a las que manifestar sus sentimientos les resulta más complicado. No por ello sienten menos. No llorar no es no sentir. Hay quien llora por dentro. Hay quien ni llora por dentro. Llorar no es malo. Tampoco es bueno. Ni es de débiles ni es de cobardes. A veces va bien...

Hablábamos de lo fácil que es saber qué están pensando algunas personas, qué sienten cuando te ven, por lo cristalinas que suelen resultar sus palabras. De cómo una mirada ha de descubrir el interior de otras.

Hablábamos de que, en el fondo, todas son iguales. Todas quieren sentirse queridas, sólo cambia la forma en que conciben el cariño y en la que desean recibirlo.

So when you're near me, darling can't you hear me
S. O. S.
And the love you gave me, nothing else can save me
S. O. S.
ABBA

jueves 31 de julio de 2008

Dicen que todo es relativo...

Voy a Santiago esta tarde. En parte, cuando voy a Premià me acuerdo de mi ciudad. El tiempo parece ralentizarse en cuestión de segundos, nada más bajar del tren. Las mismas personas que al subir en Plaza Catalunya o en la estación de Sants te estaban empujando, al bajar ya no tienen prisa. Los conductores de los coches no pitan. La gente cruza por el medio de la calle, sin mirar a ambos lados excesivamente. En las tiendas, panaderías, fruterías... te saludan. Como debería ser pero no es en Barcelona. Pero llegó un momento en el que ya te acostumbraste a que no se te diga hola al entrar o, si se te dice hola, no se te diga adiós. Defecto del bar salir de los sitios diciendo "hasta luego, gracias". ¿Gracias por qué? Pues aunque sólo sea por sonreír. Gracias.

Es curioso como las mismas personas nos comportamos de forma completamente diferente según el sitio en el que estamos. No sólo hablo de la diferencia gran ciudad-pueblo, es algo más general. Un día lo comentaba con una persona que tiene un bar en el que los clientes parecen salidos del Paleolítico, cual cabras salvajes que van corriendo por el medio del monte sin que nada ni nadie les pueda/quiera frenar en su carrera. Esas mismas cabras entran en un bar donde se comienza con un trato de usted y su dinámica es diferente. Ahora son cabras con un tranquilizante de vaca entre pecho y espalda. O dos.

Con el tiempo pasa lo mismo. Normalmente mis semanas se componen de lunes que duran años y que cuando al fin terminan, el martes se convierte en viernes en un pestañeo. Trabajar entre 13 y 14 horas un viernes sumando oficina y bar es siempre más llevadero que el mejor de la saga de los eternos lunes. No sé qué tienen. Las horas son las mismas, en realidad muchas menos, pero psicológicamente es totalmente diferente. Las horas del lunes parecen una cola de Premià, la de cualquier banco de Santiago. Las del martes van cual ejecutivo que pierde el metro en hora punta y echa a correr porque, en caso de perderlo, habrá de esperar dos infinitos –para él- minutos hasta que llegue el siguiente.

Todo es relativo, ¿no?

Ayer me dijeron que era una pija. Lo he comentado en la oficina, entre risas, nadie nunca me lo había llamado, casi me hizo ilusión porque fue como decirme "vas mona". En la oficina me preguntaron quién había sido. Una gitana en el metro. Nula credibilidad del comentario desde la atribución de la fuente.

Todo es relativo, sí.

martes 29 de julio de 2008

El récord del 2

Cuando puse el contador de visitas pensé que sentiría vergüenza al ver que no avanzaba pero hemos llegado a las 2.000, en gran parte por aquél boom del marujeo que surgió unos meses atrás, que esto parecía la versión on-line de Aquí hay tomate.

Hoy vi una viñeta de Ricardo en El Mundo que comenté con los del trabajo pero creo que sólo me hizo gracia a mí. Qué raro, si es graciosita graciosita!! Le dice Zapatero a Solbes "Oye, Pedro, con lo bien que va el deporte español y lo mal que va la economía... ¿por qué no te dedicas al tenis?". Creo que la gente no tiene mi humor... aunque seguro que a mi hermano Quico le hará gracia.

Hoy llevo todo el día pensando en una gran frase:

ALIVE AND KICKING!!




lunes 28 de julio de 2008

Valentía ante el fin

Una persona que empieza ya a ser un viejo amigo me dijo este fin de semana que tenía que volver a escribir. A veces es falta de tiempo, otras miedo a expresar sentimientos y que, en el fondo, se relacionen con uno... escribir tiene el mismo efecto que tocar el piano: todo lo malo se queda ahí, en el acto en sí.

Últimamente noto que el tiempo a veces separa a las personas. Está claro que algunas nunca dejarán de estar juntas, incluso en la distancia, pero otras, que en su momento parecían ser para siempre, simplemente desaparecen. La química se pierde, ya no hay ese feeling que te hacía sentir cómodo con ella. Fin.

Te sabe mal porque, en realidad, es (fue) importante para ti, al menos en su momento, pero ya nada os une. Estar con ella es como estar con un extraño. Ya no te aporta nada. Vives de recordar viejas historias y de sobar temas de ascensor ya de por sí tediosos.

Preguntarse el motivo es perder el tiempo. A veces hay cosas que simplemente no tienen una explicación o las tienen todas, sintetizarlas sería una tarea demasiado ardua y poco provechosa.

Alargar las cosas que tienen un fin proclamado a los cuatro vientos desde hace tiempo no ayudará a resolverlas.

El tiempo pone a las personas en su sitio, pero no es el único, tú también puedes. Haber sido alguien importante en el pasado, haber estado en un momento difícil no significa tener licencia para matar, poder decir, pensar y actuar al gusto de uno, porque nunca tendrá consecuencias.

Es así.

martes 24 de junio de 2008

Cosas que pasan a nuestro alrededor

Ayer entraba a trabajar en el bar y estaban dos mossos identificando a un marroquí. Pasaban de las ocho de la tarde, era completamente de día e incluso hacía calor todavía. Él y otros dos habían intentado robar en el estanco de al lado.

Unas horas más tarde otra pareja de mossos, o quizás era la misma, acudían a resolver un problema que hubo también por allí. Un chico sangraba por el brazo, no sé exactamente cómo llegó a eso pero me comentaron que venían pegándole desde la calle de al lado. Había sangre por el suelo y la gente se amontonaba para enterarse de lo que había pasado.

Hace un par de días, en la plaza de al lado, por la mañana, estaban violando a una chica. Cuando un hombre corpulento acudió para ayudarla, el violador, que era del barrio, le dijo "vete, que no he terminado". Ella había bebido, aunque imagino que no hasta el punto de no saber qué le estaban haciendo.

Da miedo.

Gente del pasado

Cuando te encuentras con alguien que hace mucho tiempo que no ves, la primera sensación es de alegría. Cuando pasa un rato, habláis y os ponéis al día, de repente notas como se apodera de tu mente una duda: ¿cómo me podía llevar yo tan bien con esta persona? ¡Si somos completamente diferentes!

Ya no es que no coincidáis porque vuestras vidas han tomado rumbos diferentes, es que de repente te das cuenta de que no tienes nada que ver con ella, con su forma de pensar, de entender la vida, con el modo en que ha decidido llevarla. Eso en principio no debería afectarte, al fin y al cabo es su vida y no la tuya, pero te das cuenta de que ni ella va a entenderte a ti ni tú a ella porque hay filosofías diferentes y compatibles y otras que juntas son una bomba de relojería.

Cuanta más gente conozco más complicado veo conseguir la estabilidad en amistades o, mucho más, en la pareja.

Vivimos mintiendo.

lunes 2 de junio de 2008

Decisiones complicadas

Esta semana ha surgido en mi entorno el dilema que supone en ocasiones tomar ciertas decisiones. Elegir siempre es difícil y cambiar, más. Cuando crees que todo está resuelto y estable aparece algo que puede cambiar tu vida por completo. Es difícil.

Nadie nos enseña a valorar, aparecen miedos a tomar decisiones equivocadas. A veces dejas de tener en cuenta cosas en las que sí deberías haber reparado. En ocasiones aquellas que parecían importantes, no lo son tanto.

Quizás un pequeño cambio implique un camino completamente impensado en el futuro. Puede que uno de mayor envergadura resulte no ser tan importante al final. Pero piensas, vuelves a pensar. La cabeza te da vueltas, el miedo asola.

Al final es sólo miedo a lo desconocido.

Mañana será otro día. Eso es lo único seguro.

lunes 26 de mayo de 2008

Palabras que pueden hacer mucho daño

A continuación, una carta al director que he enviado a La Vanguardia, tras leer la noticia a la que podéis acceder pinchando aquí.

A veces me da vergüenza pertenecer al gremio

Este escrito viene a propósito de unas informaciones publicadas en su medio sobre varias actuaciones de los Mossos. Si bien no entiendo cómo pueden estar tan ciegos como para no ser conscientes del daño social que causan sus palabras, tampoco es mi intención salvar el mundo. Sí lo es invitar a la reflexión y a la autocrítica.

Días atrás leí en las páginas de La Vanguardia, periódico de referencia en toda España, lo que un colega escribió sobre la actuación de un mosso con una mujer a la que paró, según ella misma afirmaba, por creer que estaba llamando por teléfono y la multó, cuando ella en realidad sólo estaba tocándose el pelo. No es mi intención defender la actuación del policía, principalmente porque no estuve allí ni he hablado con ninguna de las fuentes y, por lo tanto, no estoy capacitada para hablar sobre lo sucedido, pero sí lo es ejercer una crítica contra el tratamiento informativo, en mi opinión totalmente sesgado, que su medio dio al tema.

Hace muchos años, ya en primero de carrera, se nos enseñaba en la facultad que para no caer en la desinformación se habrían de consultar todas las fuentes y, a continuación, de contrastarlas. En primer lugar, me gustaría saber dónde está la visión del mosso en cuestión. En segundo, saber por qué se organiza tanto revuelo por una multa, ¿acaso no existen noticias más importantes, dignas de copar una página entera de un medio como el suyo? En tercero, me pregunto cuál es el objetivo de publicar este tipo de informaciones y desde esta perspectiva en sus páginas. Esta mañana he podido ver otro ejemplo de lo mismo: el caso de un hombre multado por comer una manzana.

Cuando salga la resolución del caso, ¿la publicarán ustedes con el mismo fervor y dedicándole el mismo espacio si los mossos salen bien parados?

A veces parece que olvidemos demasiadas cosas. No se trata de escribir sólo por dinero, se trata de recordar que nuestra función, además de informar y entretener, es educar. ¿Realmente era necesario dar una página al baile de la canción que España llevaba a Eurovisión? ¿Consideran ustedes que un medio que se quiera poner la etiqueta de "prestigioso" puede permitirse estas licencias?

Los medios de comunicación y los gabinetes de prensa están arruinando la confianza de las personas en el sistema. Los temas por los que realmente nos deberíamos preocupar todos los ciudadanos, caen en el olvido, solapados por otros más triviales, escogidos bajo un criterio económico. Se genera desconfianza en el sistema político gracias a los enfoques subjetivos, cuando la información ha de caracterizarse por la carencia de tintes partidistas. Cuando uno lee la crónica de un debate en un periódico o en otro parece que esté leyendo sobre dos debates diferentes. Se genera desconfianza también, a través de sus páginas, en la actuación policial, en el criterio del cuerpo catalán de policía, sin saber si se está defendiendo una actuación equivocada o no. Y quien escribe estas palabras es la mayor partidaria de la vigilancia de todos los cargos públicos para evitar abusos de poder. Realmente lo que ocurrió es lo que menos importa, titular impactante, lectores crispados, eso vende. ¿Cuál es la finalidad de desacreditar a los mossos? La desconozco. Pero veo los mismos tintes cada vez que leo sus páginas, y es con frecuencia.

Por último, recordar que, al igual que los periodistas, los mossos son personas y también se equivocan. También trabajan por dinero y cuando terminan su jornada, también quieren dejar su trabajo allí y volver a su casa con su familia. Pero, a diferencia de nosotros, ellos se juegan la vida cada día, en alguna ocasión podría ser por alguno de los que estamos habilitados para desacreditarlos por un título de una universidad de periodismo. Llevan el peso y la responsabilidad de un arma encima por una suma que, muchas veces, es superada por un profesional de la restauración, de la fontanería o del periodismo. Viven bajo la presión de no poder permitirse fallar porque un fallo puede ser una vida, la suya o la de otro, su trabajo e incluso suponer la cárcel. Un error les puede arruinar la vida por completo.

Nosotros, los periodistas, después de engañar directa o indirectamente a nuestros cientos, miles o incluso cientos de miles de lectores, llegamos a casa, encendemos la tele y nos quedamos dormidos. La conciencia bien tranquila porque no recuerda el concepto de la autocrítica, porque no reflexiona sobre el poder de la palabra. Porque ni siquiera nosotros mismos somos conscientes del poder del trabajo que ejercemos cada día.

Mañana nuestros hijos necesitarán la ayuda de un policía y nosotros, después de desacreditarlos, de sacar sus caras con fotografías a máxima resolución para que a los "malos" no les quepa ninguna duda de quiénes son si se los cruzan por la calle, después de golpearlos diariamente con el poder de la palabra en los medios de masas, les pediremos que nos ayuden. Valientes hipócritas.

Sin la inocente pretensión de ver estas palabras publicadas, concluir que algunos parecen haber olvidado que, años atrás, pagaron cuantiosas sumas para acudir a las aulas de una facultad de periodismo, fervorosos defensores de la verdad.

domingo 25 de mayo de 2008

Luchar hasta el último minuto

Ayer me contaron una historia real que me estremeció. Una de esas que te encharcan los ojos y te dejan chafado para el resto del día.

Una pareja joven, feliz, casada. Un par de hijos pequeños. Un montón de años juntos. A ella le detectan un cáncer contra el que no había remedio médico. Él vio su vida venirse abajo, en paralelo a la de la persona con la que firmemente había decidido años atrás pasar el resto de sus días.

Ella se estaba arreglando la dentadura. Él jamás le dijo "no vayas al dentista, total te quedan un par de meses o menos...". Ella quería ir de vacaciones a Canarias. Él se gastó hasta el último céntimo de sus ahorros en pasar las mejores vacaciones con ella. Hasta el minuto final de su vida, él estuvo con ella.

Un mal día, ella murió.

Hoy por hoy, él no está solo, vive con el recuerdo de la mujer a la que amó. Lucha cada día por levantar a sus hijos. Tiene la conciencia muy tranquila, hizo por ella, por su felicidad y por el disfrute de sus últimos minutos todo lo que estuvo en su mano.

Personas así son las que dan esperanza a un mundo lleno de mala fe.

"So if you really love me
you should bring me edelweiss"
EDELWEISS

jueves 8 de mayo de 2008

El tiempo pone a las personas en su sitio

Ayer me encontré a una persona del pasado. Hacía tiempo que no la veía. Me contó grandes cambios en temas relacionados con ese pasado en el que nos conocimos, cómo ha evolucionado con el tiempo.

Yo no soy una persona vengativa. Espero no convertirme en la clase de persona que se la guarda para meterte la puñalada en el peor momento. Mi filosofía es más bien un "vive y deja vivir". Sólo espero que la gente por sí misma sea lo suficientemente honrada como para hacer lo que tiene que hacer en cada momento. No me considero mejor que nadie, no creo que yo deba decir a nadie lo que tiene que hacer. Claro que, en esa línea, muchas veces también hago oídos sordos ante comentarios o situaciones que debería frenar.

Es curioso cómo las personas que te lo hacen pasar mal se encuentran con otras de su misma clase que, de forma gratuita, sin motivo y sin derecho alguno, terminan por devolverles la jugada.

¿Para qué quedarte tú con el mal cuerpo de una venganza cuando eso no va contigo?

Una extraña justicia termina siempre por aparecer.